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Educación

Alfabetización: un derecho humano fundamental que debe asegurarse en nuestro país

Autor: Estefania Ferrando
Fecha de publicación: 15 noviembre, 2018

Cuando el siglo XXI ya empieza a enfilar su tercera década, todavía en el mundo existen cerca de 900 millones de personas que aún no saben leer ni escribir. De este inmenso caudal humano, dos de cada tres de esas personas son mujeres. Más de 100 millones de niños no pueden acceder a la educación primaria.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 26 dice:
Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria.
Es decir, que todas las personas no solo tienen el derecho a aprender nociones básicas como saber leer y escribir, sino que, además, corresponde al estado satisfacer ese derecho y hacerlo, complementariamente, de forma que sus ciudadanos les sea dado gratis.

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¿Cuál es el gasto per cápita en la educación en los países latinoamericanos?

Desde hace algunos años, el gasto en educación en los países de América Latina no ha parado de crecer.
Brasil encabeza la lista de las naciones que más invierten en educación con un porcentaje superior al 8%.
Argentina (8%) y Costa Rica (7,6%), le siguen de cerca. Por detrás están Venezuela (6,4%), Bolivia (5,6%) y Ecuador (5,2%).
En la mitad del ranking está Panamá y Jamaica (4,7%), Chile, El Salvador y México con un porcentaje aproximado del 4%, y en la cola, con un índice de inversión del 3% del PIB, están Colombia, Perú y República Dominicana.
En América Latina el 98% de los niños que están entre los 6 y los 12 años están escolarizados.

Programas de alfabetización digital en América Latina

Redactar un email, enviar un whatsapp, efectuar una búsqueda a través de Google o Bing, conocer las múltiples opciones que nos ofrecen los procesadores de textos o las hojas de cálculo, son fenómenos, relativamente recientes, que se han incorporado a nuestra vida cotidiana.
Saber manejarse con ellos no solo supone un complemento a nuestra preparación académica, sino que su desconocimiento convierte a la persona que lo sufre en una especie de analfabeto digital.
El rápido desarrollo e irrupción de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de los ciudadanos, convierte al simple hecho de saber leer y escribir en algo insuficiente para que las personas puedan dejar de ser consideradas analfabetas.
La cultura digital ha modificado la perspectiva que se tiene sobre cómo manejar las fuentes de información, los métodos educativos y de la forma de ver y entender la vida del común de las personas.
Según un reciente informe titulado Programas de Alfabetización Digital, urge en América Latina implantar planes que formen al profesorado e incentiven el uso de estas tecnologías e Internet para el aprendizaje en las aulas.

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¿Cómo han mejorado los indicadores de alfabetización en la región?

En América Latina existen alrededor de 32 millones de personas que no saben ni leer ni escribir. Esto representa el 4% de la población analfabeta que hay en el mundo, y sitúa a esta región en el cuarto puesto detrás de Asia Central, Europa y América del Norte y Este de Asia entre las zonas del mundo con mejor índices de educación.
América Latina avanzó mucho desde las últimas décadas en la extensión de la educación universal. Entre los adultos, la tasa de alfabetización llega al 94% y, entre los jóvenes, alcanza el 98%.
En el periodo que comprende desde 1990 a 2016, América Latina y el Caribe experimentó un notable avance en la alfabetización de las personas mayores. En estos 26 años, su tasa de alfabetización pasó del 85% al 95%, según los registros de la Unesco.
Superado este primer reto, los esfuerzos ahora deben enfocarse en que las personas tengan acceso a la formación continua el resto de sus vidas.
Otro gran desafío está en detener la hemorragia del abandono escolar. Guatemala con una tasa del 52%, Honduras del 45% y México de 42%, son los países en que las personas inscritas en programas de educación secundaria abandonan sus estudios.
Haití, el país más pobre del continente, es también el que presenta cifras más alarmantes de escolarización. Solo el 72%.
Es indudable que, entre las causas de estas pésimas estadísticas, está que el país caribeño ha sufrido la violencia de huracanes, terremotos y epidemias.

Seguimiento de la mejora: debe potenciarse con una mejor calidad en la educación

La combinación pobreza y educación, por desgracia, siempre ha sido la pareja perfecta que, en América Latina, siempre parecen ir de la mano.
En esta región, más del 30% de su población es pobre, alcanzando la cifra de 186 millones de personas. La pobreza extrema supera el 10% y afecta a más de 60 millones de latinoamericanos.
Con el fin de recomiendan una serie mejoras para lograr disminuir que el 40% de los jóvenes dejen de estudiar en la enseñanza secundaria.
Lo que se propone es recoger datos veraces sobre los estudiantes y sus programas de estudios, tratar que los padres y las familias en general se involucren más en la educación de los suyos e implantar programas y cursos de mejora de la formación de los docentes.
Con estas directrices, los responsables del estudio consideran que se reducirá los índices de abandono escolar y una mejora considerable en la calidad de la enseñanza en América Latina.
El abandono de las aulas por parte de los jóvenes reduce el crecimiento económico de la sociedad y contribuye a que se extienda la economía sumergida.
Las personas que dejan sus estudios suelen permanecer más tiempo desempleadas y cuentan además con menos recursos y habilidades para manejarse en el mercado de trabajo.
En las dos últimas décadas, América Latina ha logrado avanzar mucho con sus índices de educación secundaria en ambos sexos. El gran reto actual es reducir los ratios de abandono de los estudios para que los futuros profesionales estén cada vez mejor preparados y cuenten con las destrezas y la formación requeridas antes los desafíos laborales que requieren la vertiginosa expansión de la tecnología y la cultura digital.