Alfredo, uno de nuestros amables porteros se dirigió al gerente del establecimiento y tembloroso, sólo atinó a decir: ¡Ahí está la señora Hillary Clinton!
El reloj marcaba las primeras horas del 15 de abril.
Aquella ráfaga no dio tiempo ni a pestañear. Diciendo y traspasando el enrejado umbral del clásico de la Calle Media Luna una rubia radiante de ojos azules encendidos por la emoción ataviada con vestido azul también pero de una tonalidad oscura, acompañada por un séquito de más de veinte personas quienes pasaron saludando a los incrédulos clientes que no salían del asombro minetras otros se preguntaban más de una vez quién era aquella dama que habría formado semejante revuelo en La Esquina del Movimiento.
La señora Clinton demostró don de gente pues tuvo una sonrisa para todo parroquiano que logró acercarse a la Secretaria de Estado del país más poderoso del mundo.
El señor Mauricio Aimone (uno de los dueños del Café junto al señor Gabriel Mas) cuando lo supo preguntó ¿Dónde está? y Alejandro, el solicito mesero que le correspondió la atención de la señora Clinton daba vueltas en el mismo lugar mientras trataba de encontrarse algún resto de cabello en su testa recientemente rasurada al mejor estilo Michael Jordan.
Los integrantes de la Charanga África interrumpieron su descanso para tocar ante la distinguida visita y fueron atinados en escoger especialmente para la ocasión la inmortal Guantanamera de Joseíto Fernández y cerraron con otro incunable: el mítico Chan chan que nos legara Compay Segundo.
Pues la señora Clinton cedió ante el embrujo del son cubano y por sobre normas y restricciones viajó a La Havana en Cartagena que es el Café Havana.
EL PAIS, España: http://elpais.com/elpais/2012/04/16/gente/1334595656_689617.html







